En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/23/gonzalo-himiob-de-nuevo-el-titiriteo/
Gonzalo Himiob
La constitución, nada novedosa por cierto, de un “Comité de
Víctimas de la Guarimba y del Golpe Continuado”, que por supuesto, solo
agrupa a simpatizantes del gobierno, no tiene otro objetivo que el de
convertirlas en simples servidoras, sumisas y prescindibles, de la
“mentira oficial”
No la tienen fácil las víctimas de los abusos contra los DDHH hoy en
nuestro país. Este es un gobierno que sistemáticamente y desde hace ya
casi 16 años se niega a acatar cualquier pronunciamiento que
responsabilice al Estado en los casos de violaciones graves a los DDHH.
Lo curioso es que no solo cabe hablar, en este aspecto, de las
decisiones recientes de, por ejemplo, el Grupo de Trabajo sobre las
Detenciones Arbitrarias de la ONU sobre los casos de María Lourdes
Afiuni y Leopoldo López; o de las sentencias que dictó, para hechos
ocurridos también hace poco tiempo, la Corte Interamericana de DDHH
como, entre otras, la dictada a favor del Gral. Francisco Usón. No. La
obcecada postura de franco desconocimiento a la vigencia y competencia
de la jurisdicción internacional de tutela a los DDHH (de la nacional,
ni hablemos: para el poder es solo un parapeto) ha llegado a los
extremos de irrespetar decisiones que determinaron la responsabilidad
del Estado en casos tan emblemáticos para el oficialismo como el del
“Caracazo”, y otras importantísimas que también se han producido a favor
de la población reclusa en nuestra nación.
Tiempos de “mentira oficial”
Así de acérrimo y de encarnizado es el rechazo a todo lo que huela a
respeto a los DDHH que ha caracterizado a la “revolución bonita” desde
sus inicios. No se podía esperar menos de un movimiento para el cual la
verdad no ha sido jamás importante y que, desde el día primero, lo único
que tenía en mente era consolidarse y mantenerse el poder, nada más,
amenazando con “freír las cabezas” de sus oponentes, o con “demoler” o
“pulverizar” a sus adversarios, si así les parecía conveniente.
De esa “sopa”, por cierto, ya están empezando a recibir sus
cucharadas hasta los propios oficialistas, pero es que en política no
hay ingenuidad que valga. Hay que saber distinguir los sofismas, y en
ellos, la cara oscura y maniquea que ocultan frases tan poco felices y
tan poco humanistas y democráticas como aquella de que “esta revolución
es pacífica, pero armada”.
En fin, debes entender, si estás en situación de ser víctima de
violaciones a los DDHH, y si no existe en nuestro país posibilidad
alguna de que se haga justicia en tu caso, es que este gobierno hará
todo lo que esté en su poder para evitar que la verdad sobre lo que te
ha ocurrido aflore. Y en esto, hay que advertirlo, no hay distinciones.
Las instituciones, los funcionarios y hasta las chequeras oficiales solo
se van a mover hasta donde al poder le convenga que se muevan. De
hecho, a los oficialistas del “cogollo” la verdad, que es y será siempre
una sola, no les interesa, lo único que les afana y preocupa es
construir y consolidar, sobre cualquier acontecimiento de relevancia
nacional, su “mentira oficial”, solo pasa seguir donde están.
Ocultando la verdad desde el poder
En 2002, 2003, 2004, 2007, 2013 y 2014, solo por mencionar algunos años
de especial conflictividad, el gobierno lo primero que hizo, incluso sin
haber siquiera comenzado a investigar cualquier abuso que se hubiera
denunciado, fue tratar de imponer una narrativa, una “versión oficial de
los hechos” que, lejos de mostrar la verdad, lejos de servir a la
solución justa y sin sesgos de los conflictos, lejos de lograr la
justicia, lo que hacía era ocultarla e impedirla, en perjuicio de todos
¿Ejemplos? Muchos. Durante el 2002-03 no hubo en Venezuela, según el
gobierno, un Paro Cívico Nacional, sino un “Paro Petrolero” una
situación de “excesiva normalidad” que, por supuesto, según el entender
de los oficialistas, no escondía ningún descontento general, sino velaba
una insurrección “minoritaria” y un “golpe de estado” a cargo de
“oscuros intereses”. Las protestas contra los abusos del CNE durante el
“Firmazo” y el “Reafirmazo” tampoco expresaron el descontento del pueblo
opositor, sino que eran actos “terroristas” de la “derecha fascista”.
Lo mismo pasó con las manifestaciones generalizadas contra el cierre de
RCTV y contra la propuesta de reforma constitucional de 2007. Todas
siempre son parte, en la paranoia de los mentirosos compulsivos en el
poder, de una “insurrección continuada”, y se vendieron desde el
gobierno como un “plan desestabilizador”, como una “traición criminal de
los apátridas”.
“Si te he visto, no me acuerdo”
Lo mismo sucede ahora. La muestra más vehemente y a la vez lamentable
de ello es la constitución, nada novedosa por cierto, de un “Comité de
Víctimas de la Guarimba y del Golpe Continuado”, que por supuesto, solo
agrupa a simpatizantes del gobierno y que no tiene otro objetivo, así
ellas mismas no se den cuenta de ello (el tiempo se encargará, como ya
ha ocurrido en otros casos similares, de demostrárselo) que el de
convertirlas en simples servidoras, sumisas y prescindibles, de la
“mentira oficial”. Veo ahora a este comité recién instalado, y recuerdo
la misma iniciativa oficialista de la asociación de las supuestas
víctimas de los sucesos de abril de 2002 ¿Qué se logró antes? Nada de
provecho, al menos nada para las víctimas reales de los sucesos. Por
solo mencionar un caso, vemos que cuando se produjo por fin la injusta
condena a los comisarios y a los PM por los sucesos del 11A, el gobierno
abandonó a “sus” víctimas, y les dejó como “premio de consolación” esa
írrita condena en la que no solo no afloraron la justicia o la verdad,
sino que además dejó por fuera, aun cuando se la tuviese por “válida”,
que no lo es, a 17 de los 19 asesinados de esos días, y a centenares de
heridos.
Ojalá su ceguera les dejara recibir ayuda y consejo. Al final, la
verdad y la justicia, caiga quien tenga que caer, nos interesan, o nos
deberían interesar, a todos. Quisiera poder explicarles que las
violaciones de los DDHH, técnicamente hablando, no son actos de
particulares contra particulares, sino del Estado o de sus agentes,
contra los ciudadanos, que decir lo contrario no es más que una burrada,
y que repetirlo solo para tergiversar las cosas para proteger a quien
no se debe es rebuznar por partida doble. Quisiera explicarles que la
atención y las “glorias” que ahora les dispensan se van a desvanecer
apenas el poder se canse de usarlos. Quisiera contarles cómo muchas de
las víctimas “oficialistas” de los sucesos de abril de 2002, al cabo de
unos años de uso y abandono, han tornado su mirada hacia nosotros o
hacia otras ONG para recibir el apoyo que, cuando ya no son útiles, el
poder les niega.
Se los advierto desde ahora: van a convertirse en un “si te he visto,
no me acuerdo”, más rápidamente de lo que creen; la “alfombra roja” que
les tienden hoy todos los poderes públicos, escríbanlo, va a
transformarse en una puerta cerrada, en un teléfono que ya no te
atiende, en silencio, apenas pase la vorágine y el poder sienta que ya
ha calado, acá y afuera, su “mentira oficial”. Después, solo serán
olvido. Quedarán “titiriteados” y dolidos, exprimidos y abusados en sus
penas y en su dolor solo porque no pudieron ver, a tiempo, que a este
gobierno solo le interesa cuidarse a sí mismo, nada más.
CONTRAVOZ
Gonzalo Himiob Santomé
Twitter: @HimiobSantome
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