El presidente primero dijo que sería un aumento progresivo; luego, que no se trataba de un aumento, sino de un ajuste; y ahora, él solito, en el congreso de trabajadores que se realizó en El Poliedro, dice “apruebo la propuesta de sinceración del precio de la gasolina de acuerdo a su costo”. Lleva desde 2013 lanzando el globo de ensayo, a ver qué pasa.
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.-
El precio de la gasolina lleva más de tres lustros congelado. En el año 2013, Nicolás Maduro decía que la gasolina estaba muy barata y que lo ideal era aumentarla. Ahí lanzó el primer globo de ensayo: puso sobre el tapete el tema, y todos empezaron a discutirlo. Desde la oposición decían que, en efecto, el combustible estaba regalado, pero que primero el gobierno debía cortar los subsidios a Cuba y Petrocaribe; desde el chavismo, las posturas eran a favor y en contra. Pero a finales de ese mismo año, en diciembre, matizó: “el aumento será progresivo y el debate es cómo hacerlo”.
Ya en agosto de 2014 sostuvo: “no es un aumento, sino un ajuste para equilibrar el mercado interno”. Pero en el reciente “Congreso de los Trabajadores”, en el que, por cierto, perdió los estribos regañando a unos agotados militantes psuvistas que estaban por irse del evento, Maduro afirmó que “apruebo la propuesta de sinceración del precio de la gasolina de acuerdo a su costo”. Necesitaba hacerlo así, frente a un grupo de trabajadores que gritaron emocionados “sí” al aumento, para bañarse en legitimidad y decir que el aumento-sinceración-ajuste (o como lo quieran llamar), había sido consultado “al pueblo”.
[Son entre 12 y 15 mil millones en pérdidas al año, en palabras de Rafael Ramírez, pero el subsidio a Petrocaribe cuesta 7 mil millones de dólares; es decir, un 58% de lo que se pierde “regalando” la gasolina]
El precio actual oscila entre los 0,070 y Bs. 0,097 por litro, generando pérdidas de hasta 86 millones de bolívares al día. El economista José Guerra opina que el precio podría llegar hasta los 2,75 bolívares por litro, pero que dicho aumento debía ir acompañado de otras medidas, tales como la eliminación de los subsidios a Petrocaribe, cuyos costos ascienden a unos 7 mil millones de dólares anuales; es decir, 58% de lo que se “pierde” por el subsidio al combustible tomando en cuenta su costo de producción.
La génesis del problema es ese: no existe armonización de políticas económicas. Pretender aumentar el combustible y seguir subsidiando “a los panas”, suma cero. El solo hecho de que Maduro haya vuelto a decir en el acto de ayer que “los pelucones no son necesarios pero los obreros sí”, da cuenta de hacia dónde va el gobierno. Lo más seguro es que el presidente no se haya preguntado en qué empresas trabajarán los obreros si los inversionistas que todavía quedan se van, porque no hay estímulos verdaderos a la producción ni un marco jurídico claro.
Lo que se recaude por el aumento-sinceración-ajuste irá a la mejor partida, la de gastos, la que conviene según el calendario electoral, aunque falten todavía al menos doce meses para el evento. Por eso no hay avance. Mientras tanto, la inflación seguirá aumentando por efecto no solamente de la crisis actual, sino también por el incremento de la gasolina. El gobierno arranca de un lado para poner en otro. Por eso no hay avance.
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