Anabella Obadí & Richard Obuchi
En días recientes, el Vicepresidente del Área Económica y Ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, afirmó que
la unificación cambiaria “no se anuncia (…) eso es un aspecto muy
delicado”. Y precisó que “no está planteada ninguna devaluación”.
Las autoridades económicas en materia cambiaria
no se han caracterizado por la consistencia de sus declaraciones y
tampoco por informar con anticipación las decisiones sobre
devaluaciones. Por ejemplo: en octubre de 2012, el para entonces
Ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, aseguró que el tipo de cambio se mantendría en 4,3 BsF/US$ durante el 2013, para luego ser devaluado a 6,3 BsF/US$ apenas en febrero de 2013. Incluso, en los Presupuestos Nacionales
de 2010, 2011 y 2013 no se previeron las devaluaciones que fueron
posteriormente implementadas. Y, más recientemente, el entonces
Vicepresidente del Área Económica, Rafael Ramírez, prometió en noviembre
de 2013 “pulverizar el dólar paralelo” y en junio de 2014 que habría “convergencia en los tipos de cambio a corto plazo”. Al menos hasta esta fecha, estos anuncios del ahora Ministro de Relaciones Exteriores siguen en papel.
Luego de que el precio del petróleo
venezolano cerrara en 70,83 US$/barril en la semana del 10 al 14 de
noviembre –el nivel más bajo en los últimos 4 años– y justo cuando el
tipo de cambio en el mercado paralelo vuelve a superar su máximo
histórico cada día que pasa, vale preguntarse: ¿es posible que el
Gobierno Central pueda evitar una devaluación en el 2015? Veamos si
están las condiciones dadas.
1. ¿Qué significa devaluar? Al
parecer, el Gobierno Central sólo considera que ha devaluado cuando
ajustan el tipo de cambio CENCOEX, actualmente en 6,3 BsF/US$. Sin
embargo, es necesario recordar que también hay devaluaciones cuando se
ajusta la tasa de Sicad I y Sicad II, así como cuando se trasladan
rubros del sistema de asignación CENCOEX al de Sicad I o cuando los
sectores que no logran obtener divisas de manera oficial deben recurrir
al mercado paralelo. En este sentido, es innegable que el Gobierno
Central ha devaluado en varias ocasiones el tipo de cambio promedio
durante el 2014.
De los poco más de US$ 9.000 millones
liquidados oficialmente en el primer semestre de 2014, el 75,95% se
asignó a través de CENCOEX, a una tasa de 6,3 BsF/US$; y el restante
24,05% a través de Sicad I, a una tasa de entre 10 y 12 BsF/US$.A su
vez, se reporta que en sus 3 primeros meses de funcionamiento –2do
trimestre de 2014–, en el sistema complementario Sicad II se ofertaron US$ 2.080 millones a una tasa cercana a los 50 BsF/US$.
En todo caso, la devaluación del tipo de
cambio promedio ha ocurrido de forma relativamente lenta y sigue siendo
válido preguntarse si se va a producir una devaluación lineal de los
tipos de cambio oficiales o un aumento más acelerado del tipo de cambio
promedio.
2. ¿Cuáles son las razones para devaluar? Venezuela
tiene un régimen cambiario extremadamente complejo, con tres tasas de
cambio oficiales y un mercado paralelo muy opaco. Además, el tipo de
cambio más bajo (mediante el cual se transan la mayoría de las divisas
al tipo de cambio oficial) no se ha modificado en más de 20 meses (desde
febrero de 2013 hasta agosto de 2014), mientras que la inflación
acumuló 106,8% (mucho mayor que la de nuestros principales socios
comerciales: EEUU, China y Brasil), se dispararon los niveles de escasez
y se contrajo la actividad económica.
Mantener el tipo de cambio CENCOEX fijo
en un contexto inflacionario se traduce en que cada día se hace más
atractivo importar que producir, con el agravante de que el sistema
burocrático de asignación de divisas no es particularmente eficiente.
Por su parte, las divisas liquidadas son cada vez más insuficientes.
El 9 de noviembre de 2014, el ministro Marco Torres
afirmó que “el gobierno bolivariano garantiza los recursos o las
divisas necesarias para el año 2015 y 2014. Y le pongo el ejemplo, en el
caso de las divisas, el cumplimiento reciente de todos los compromisos
de la República”. Sin embargo, entre 2003 y 2013, 40 de cada 100 dólares
usados para importar tuvieron que buscarse en el mercado paralelo. Y
aunque durante el primer semestre de 2014 se registró una caída de 21,8%
en las importaciones de bienes no petroleros (según el INE), el total
de divisas liquidadas para importaciones permitió cubrir apenas 38,2% de
las mismas. Esto último no debe sorprendernos, cuando recordamos que
Venezuela atraviesa una importante situación de escasez de divisas.
En octubre de 2014 los niveles de reservas internacionales cayeron por debajo de los 20.000 millones de dólares por primera vez desde octubre de 2003. Aún más: según el último Balance General del BCV
disponible, correspondiente a septiembre de 2014, las reservas
internacionales líquidas (que son las reservas disponibles en divisas y
en inversiones en divisas) sumaron 4.234 millones de dólares (18,4% de
las reservas totales para la fecha), lo que equivale apenas a 44 días de
importaciones del primer semestre de 2014 (INE).
Si bien es cierto que el Gobierno Central de Venezuela cumplió con el pago del Bono Global 2014 y de los intereses de los Petrobonos 2014, 2015 y 2016 (siendo
el pago de estas acreencias aparentemente prioritario para el Ejecutivo
Nacional) no olvidemos que el Gobierno Central debe, al menos, US$ 10.000 millones
al sector industrial para el pago proveedores extranjeros y –en caso de
corroborarse los laudos– US$ 2.340,3 millones a ser pagados a Gold
Reserve y Exxon Mobil, con motivo del fallo del CIADI.
Recordemos además que Venezuela tiene 26
casos pendientes ante el CIADI. Y sólo 12 de los que se tiene
información pueden llegar a sumar más de US$ 40.000 millones.
3. (¿Y la caída del petróleo?)
Vale decir que la caída de los precios petroleros que se ha venido
registrando acentuará la escasez de divisas en Venezuela. ODH Grupo
Consultor estima que una disminución de 1 dólar en el precio promedio
anual del barril de petróleo implica que Venezuela dejaría de percibir
US$ 735 millones al año. Es decir: si en 2015 se mantienen los actuales
niveles de producción y el precio del crudo venezolano llegara a
promediar 80 dólares por barril, Venezuela dejaría de percibir entre
14.000 y 15.000 millones de dólares.
La disminución del ingreso petrolero
implica un problema adicional para el Gobierno Central: tendría que
lograr equilibrar la balanza de pagos, algo que posiblemente signifique
mayores reducciones en las importaciones privadas, suponiendo que
mantiene su disposición de pagar la deuda externa, en tanto reduce el
plazo de los pagos a China, el financiamiento a Petrocaribe y busca
obtener algún grado de liquidez adicional con, por ejemplo, la posible
venta de activos externos como Citgo o la monetización de reservas
internacionales. Además, se podría intentar reducir el consumo interno
de gasolina.
Entonces, una devaluación permitiría
reducir notablemente el déficit fiscal, pues los mismos dólares se
transforman en más bolívares. A modo de referencia: si el tipo de cambio
aumentara en 1 BsF/US$, los ingresos petroleros presupuestados para
2015 aumentarían en casi de BsF. 19.700 millones, equivalentes a 3,1%
del total de ingresos corrientes previstos para el 2015 y a 19% del
déficit financiero estimado para cierre de 2015. En contraste, con un
aumento de medio punto porcentual del IVA, los ingresos petroleros
presupuestados para 2015 aumentarían en poco menos de BsF. 13.000
millones, equivalentes a 2% del total de ingresos corrientes previstos
para el 2015 y a 12,5% del déficit financiero estimado para cierre de
2015.
Sea una devaluación del tipo de cambio
CENCOEX, una devaluación del tipo de cambio promedio o, incluso, la
implementación de un nuevo régimen cambiario, una importante razón para
devaluar es intentar alcanzar un tipo de cambio que permita:
1. Reducir en algún grado la demanda de divisas.
2. Reducir el enorme diferencial de precios entre Venezuela y el resto del mundo, lo cual –entre otras cosas– resulta clave para desestimular el contrabando de gasolina y otros productos.
3. Avanzar en la simplificación del régimen cambiario mediante una mayor convergencia de los tipos de cambio oficiales.
4. Reducir el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo.
2. Reducir el enorme diferencial de precios entre Venezuela y el resto del mundo, lo cual –entre otras cosas– resulta clave para desestimular el contrabando de gasolina y otros productos.
3. Avanzar en la simplificación del régimen cambiario mediante una mayor convergencia de los tipos de cambio oficiales.
4. Reducir el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo.
4. ¿Cuáles son las razones para no devaluar? En febrero de 2003 nació el actual control cambiario.
Tras casi 12 años, se han instaurado 4 sistemas de administración de
divisas, de los que se mantienen CENCOEX –antes Cadivi–, Sicad I y Sicad
II, más el Sitme que estuvo vigente entre junio de 2010 y febrero de
2013. A la fecha, las rigideces del sistema cambiario siguen generando
importantes desequilibrios económicos que, en última instancia, se
reflejan en un indetenible dólar paralelo que ya superó –con creces– la barrera de los 100 BsF/US$.
El Gobierno Central se ha mostrado
reacio tanto a la idea de devaluar como de permitir el desarrollo de un
mercado libre de divisas. En particular, dada la existencia del control
de cambio, es evidente que al Gobierno Central le genera una enorme
preocupación el impacto político de una devaluación. De hecho, el
enredado sistema de cambio que tiene Venezuela es atribuible a sus
intentos por devaluar el tipo de cambio promedio sin alterar el tipo de
cambio más bajo.
Una devaluación es, en algún sentido, un
reconocimiento del deterioro económico. Y siempre va da la mano de un
aumento en los precios de los bienes que se importan en el sistema de
cambio que sufre la devaluación. Si se devalúa el tipo de cambio
CENCOEX, se afectarían los precios de una gran variedad de productos
finales e intermedios de sectores clave de la economía, incluyendo
alimentos y medicinas. A su vez, una medida de devaluación del tipo de
cambio CENCOEX requeriría un rápido ajuste en los precios de los
productos regulados. En momentos de devaluación del pasado, por ejemplo,
las personas han intentado comprar bienes como electrodomésticos anticipando que los mismos aumentarían de precios.
5. (¿Será el 2015 el año de la devaluación?) No
devaluar no implica que la situación económica permanecerá inalterada.
Si bien es posible que no se produzca el impacto en la opinión pública
tan temido, postergar medidas de este tipo puede tener como efecto una
mayor contracción de la economía y un incremento de una ya muy alta
inflación, en tanto el Gobierno Central siga intentando corregir su
déficit fiscal con financiamiento monetario.
Estos resultados a su vez incrementan el
deterioro de la confianza en el bolívar, aumentan las expectativas
negativas y pueden conducir a un incremento aún más rápido del tipo de
cambio en el mercado paralelo, todo lo cual refuerza tanto la
contracción económica como la inflación.
Vale decir que estos problemas
económicos están altamente correlacionados con disminuciones en las
variables de apoyo político al Gobierno Central en las investigaciones
de opinión pública.
Ante el grave riesgo de que en 2015 será
necesario adoptar medidas fiscales para enfrentar los precios
petroleros más bajo de los últimos 3 o 4 años, sería costoso postergar
aún más la devaluación, pues el Gobierno Central podría verse forzado a
tomar una medida que resulte contractiva y aumente el nivel de la
inflación en el corto plazo, en un momento más cercado a las elecciones
parlamentarias de 2015.
En todo caso, vale recordar que todas
las devaluaciones en los ya casi 12 años del actual control cambiario se
han realizado entre enero y principios de marzo, período que el
Gobierno Central parece encontrar propicio para este tipo de eventos.
¿Habrá o no devaluación? Queda por esperar ese trimestre.
No comments:
Post a Comment