Thursday, November 20, 2014

Hacer la política

En: Recibido por email. Publicado en Tal Cual

Simón García

E l modelo de socialismo autoritario encalló. Mientras más se intensifique su crisis, más se dificultará re-estructurarlo y conservar sus aspectos positivos.

Perspectiva que debería estar presente en quienes luchan por cambiar este modelo sin regresar a todos los paradigmas que dominaron durante el período democrático 1958/1989. 

El madurato ya no es defendible. Primero, porque encarna una contradicción con casi todo el país.

Segundo, porque está perdiendo legitimidad y base social, como lo demuestra el hecho de que más de la mitad de su electorado está en desacuerdo con sus políticas. Y tercero, porque no hay modo de financiarlo.

Su fracaso arrastra al proceso. Solo un cambio de riel puede detener el fin de lo que inicialmente se presentó como una revolución.

Pero los sectores más conservadores y quienes disfrutan de los mayores privilegios amenazan con defender su modelo, incluso con más represión y violencia. 

Es urgente explorar el inicio de un nuevo ciclo político en base a un proyecto de país que refleje aspiraciones y visiones compartidas por los dos grandes bloques de opinión que se han enfrentado durante estos quince años. Difundir una cultura de convivencia que reconozca las diferencias entre los dos sectores y entienda que un país partido a mitad no funciona.

Las fuerzas para cambiar el actual modelo ya existen.

Hay una mayoría con objetivos inmediatos comunes, cuyos intereses sociales distintos pueden todavía ampliar los acuerdos en la dirección de asegurar un escenario de bienestar con solidaridad social y libertad. La redistribución de la renta, punto fulcro de un acuerdo, puede aún mejorarse si se supera la bastardía del populismo. 

En la vida real, existe una mayoría con perfil progresista, conformada por reformadores y revolucionarios, con voluntad para hacer emprender un cambio de rumbo y dispuesta a dirimir sus diferencias con participación de la gente.

Un esquema de confrontación política distinto a la polarización excluyente que impuso la estrategia autoritaria del gobierno.

Esa mayoría, que está brotando desde el incremento de la protesta cotidiana, necesita expresarse y ser traducida en una política de país. El gobierno no la quiere porque se niega a rectificar y se empecina en leer exclusivamente en el Manual que lo lleva al fracaso. La gran pregunta es si la oposición puede concentrarse en diseñar y ejecutar una estrategia de cambio con unidad nacional. Hay obstáculos del momento como replicar prejuicios y modos de actuar que tipifican al oficialismo. También los desvíos radicalistas, que inflan diferencias dentro de la MUD para tener más músculo en las primarias, restan energías y talentos necesarios para presentar un discurso confiable y una acción coherente. 

La presión de la crisis pone al gobierno contra la pared. 

A nosotros contra la verdad: la primera prueba para la sustitución constitucional y pacífica de este gobierno son las parlamentarias. Hay que hacer política.
 

@garciasim

Vía Tal Cual

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