Wednesday, March 4, 2015

El trago amargo del tío Pepe Mujica

En: http://konzapata.com/2015/03/el-trago-amargo-del-tio-pepe-mujica/

En privado, Mujica se refería a la pareja Kirchner como “el tuerto” y “la vieja”. ¿Qué dirá de Maduro? ¿Qué habrá comentado a sus antiguos colegas? Mujica va más allá. A despecho de lo que señala la propaganda oficial, reconoce que no toda la oposición venezolana es golpista. Y que no todo el chavismo es democrático. No habla de “políticos presos”, sino de la existencia de presos políticos.




14Por Pedro Pablo Peñaloza @pppenaloza.-

Nicolás Maduro siempre ha estado en contacto con seres extraordinarios. En su informe de gestión presentado ante la Asamblea Nacional, reveló que “nosotros detectamos y capturamos una persona que en 15 días fue a comprar 300 veces”. En su discurso con motivo del nuevo aniversario del Caracazo, relató que el 27 de febrero de 1989 se topó por la avenida Urdaneta con un niño de 11 años que cargaba media res encima y que para aliviar el peso, “iba cortando bistecs y los vendía”. Y ahora, según alerta Pepe Mujica, convive junto con militares de izquierda que podrían darle un golpe a su Gobierno de izquierda. Monta un circo y le crecen los enanos con todo y banda.
Un colega comparaba a Mujica con Chávez. “Comparten un estilo frontal, directo”, argumentaba. Falso. Son muy diferentes. Chávez era visto por la mitad del planeta como un charlatán, un provocador que solo buscaba llamar la atención. Mujica, en cambio, es un tipo respetado y elogiado por (casi) el mundo entero. Lo suyo no es injerencia sino sincera preocupación. “El problema que puede tener Venezuela es que nos podemos ver frente a un golpe de Estado de militares de izquierda, y con eso la defensa democrática se va al carajo”, alerta Mujica, quien sabe más por viejo que por Presidente de Uruguay.
Mujica va más allá. A despecho de lo que señala la propaganda oficial, reconoce que no toda la oposición venezolana es golpista. Y que no todo el chavismo es democrático. No habla de “políticos presos”, sino de la existencia de presos políticos. El 3 de diciembre pasado, en su última visita a Caracas, Mujica lanzó a las puertas de Miraflores y en la cara de Maduro que Venezuela es “un país que tiene la riqueza y la desgracia de la fenomenal dependencia petrolera, que tiene dificultades para producir alimentos”. No mencionó la “guerra económica”. Recomendó que “no se debe vivir mirando hacia atrás”.
En privado, Mujica se refería a la pareja Kirchner como “el tuerto” y “la vieja”. ¿Qué dirá de Maduro? ¿Qué habrá comentado a sus antiguos colegas? Entretanto, Juan Manuel Santos levanta su perfil y con la misma que pide la liberación de Leopoldo López, se propone para mediar en el conflicto venezolano, y Brasil manifiesta su “gran preocupación por la evolución de la situación en Venezuela”. La señora Rousseff instó “a los actores involucrados a trabajar por la paz y el mantenimiento de la democracia”. Hasta el papa Francisco eleva una plegaria y nos asegura que, pese a la evidencia, Dios no se ha olvidado de la República Bolivariana.
Mujica no es Chávez. Pero Maduro tampoco lo es. La comunidad internacional se lo recuerda cada día. En su reciente viaje a Trinidad y Tobago, el líder de la revolución bolivariana ofreció excremento del diablo a cambio de papel tualé. En la isla, todos aplaudieron. Un despacho de EFE reseña que el Gobierno trinitense celebró el pacto porque “invertirá en producción local y estimulará la industria”. Para los venezolanos también es positivo: no tendremos que usar servilleta.
Esta es la Venezuela potencia, aquella que – según el Plan de la Patria- ayudará a salvar al mundo. El país de la democracia inestable, de los presos políticos, el único en toda la región donde la tesis del golpe de Estado es asumida con absoluta naturalidad como parte del debate público. Al abandonar el Gobierno, Mujica se montó en su viejo Volkswagen y se marchó a su modesta chacra a las afueras de Montevideo. ¿Maduro se iría en un metrobús o a bordo de un tanque de guerra? ¿Si el acuerdo con Trinidad y Tobago no prospera, los militares de izquierda echarán mano de la Constitución?

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