José Guerra
Ya
definido el 17 de mayo de 2015 como la fecha para la realización de las
elecciones primarias para escoger los candidatos a diputados, conviene hacer
unas reflexiones acerca de este evento. Los partidos que integran la Mesa de la
Unidad Democrática están obligados a ganar las elecciones parlamentarias a
disputarse en cualquier mes 2015, a partir de junio. No obstante la política
represiva que ha adelantado el gobierno, el viento sopla a favor, debido al
descontento con la gestión de Maduro, quien en su caída en las encuestas está
arrastrando al PSUV hacia el foso. Con un rechazo superior a 80%, reconocido
por sus propios propagandistas y sus agentes estipendiados en la dirección de
medios de comunicación, es difícil que Maduro y el PSUV puedan ganar esos comicios.
La única forma en que puedan hacerlo, con la información que tememos hoy, es
que la MUD cometa errores muy serios en la conducción de la política en los
días que corren desde hoy hasta la fecha de las elecciones. Tal vez suene
trivial, pero estamos ante una cita histórica y ante una responsabilidad frente
a un pueblo que quiere ver reflejado con el voto su voluntad de cambio.
El gran
objetivo es ganar esas elecciones para hacer material lo que el país pide a
gritos: que se comience a gestar un cambio político, por vías constitucionales.
El objetivo no es que la contabilidad electoral dictamine que un partido se
coloque como la principal fuerza política, desplazando a otra. Es esa una
aspiración legítima de una fracción política, pero no el tono de lo que hoy el
país reclama. Para que ello sea posible las elecciones primarias de la Unidad
debe ser lo más amplias posible. Es decir, que abarque la mayor cantidad de
circuitos electorales para que sirva de instrumento de movilización de la
fuerza hoy contenida de la gente descontenta con el gobierno. Ello tomando en
cuenta que las internas del PSUV se realizarán después de las de la MUD. Este
es un dato relevante que no puede obviarse. Unas primarias para cumplir el
trámite sería visto como un engaño por parte del pueblo democrático, que podría
verse frustrado ante la falta de correspondencia entre lo que se anunció y lo
que finalmente se hizo. Las reuniones bilaterales y multilaterales de los
partidos deben tomar nota de lo que dice la calle.
Ya ha
sido probado más de una vez el valor y la fuerza que representa la Unidad. Ella
es mucho más que la conjunción de esfuerzos individuales de cada partido. La
manera de expresar esa fuerza es concurriendo a las elecciones parlamentarias
con la tarjeta de la Unidad, la única que ha podido derrotar de forma
contundente al PSUV. Ese activo, representado en una tarjeta, sería la
expresión de un agrupamiento sincero, al deponer transitoriamente cada partido
su color en aras de la Unidad. Los estudios de opinión, todos, reflejan una
minusvalía lamentable de los partidos, de forma tal que ir con cada tarjeta
sería poner en peligro un triunfo que por primera vez luce más factible, y
enajenarse el apoyo de muchos descontentos pero reacios a sufragar por tarjetas
partidistas. Es esta la primera vez que la Unidad arranca con una clara ventaja
en las preferencias electorales y ello debe ser tomado en consideración.
Si no pisamos firmes, corremos el
riesgo de haber contribuido a frustrar un anhelo de cambio en un pueblo que se
cansó de Maduro y del PSUV. Pero también ayudaríamos a consolidar un gobierno
con clara vocación totalitaria.
Vía El Nacional
No comments:
Post a Comment